Terruño

En Mendoza se distinguen diversas regiones para el cultivo de vides de gran calidad.
Destacamos y elegimos dos zonas reconocidas por sus sobresalientes condiciones: Valle de Uco y Luján de Cuyo

Luján de Cuyo

Conocida históricamente como la primera zona para el cultivo de vid en Mendoza. Su clima semi-desértico y suelos profundos, pobres en nutrientes, brindan las condiciones ideales para el cultivo de vides de alta calidad. La influencia del Río Mendoza, una de las principales fuentes de agua para riego de la provincia, confiere identidad a la zona porque influye en la conformación de sus suelos y en la determinación de las áreas productivas.

Aquí se encuentran distritos sobresalientes para la vitivinicultura como Agrelo, Las Compuertas, Perdriel y Vistalba. La altitud en esta zona varía entre 800 y 1.100 metros de altura sobre el nivel del mar, tiene un clima templado-frío que permite una óptima maduración de la uva. El suelo se constituye con sedimentos finos de origen aluvial, mientras que el subsuelo cuenta con sedimentos areno limo-arcillosos.

Valle de Uco

Este valle sorprende por su magnífico paisaje y su ubicación privilegiada al pie de la cordillera de los Andes. Regado por las aguas del río Tunuyán y otros afluentes de montaña, es un verdadero oasis productivo.

Comprende los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos, dentro de los cuales se destacan los distritos Los Chacayes, El Peral, Gualtallary, La Consulta, Los Árboles, Villa Bastías y Villa Seca. La altitud varía entre los 900 y 1400 metros sobre el nivel del mar y cuenta con gran amplitud térmica. Los inviernos son rigurosos y la temperatura promedio es generalmente más baja que en el centro de la provincia. Los suelos son de origen aluvial, con gran presencia de cantos rodados de tamaño variable.

Mendoza se caracteriza por ser una región semi-desértica, de altura. La Cordillera de Los Andes define el clima porque es el factor determinante de la altitud y las condiciones de baja humedad al bloquear las corrientes de aire húmedo provenientes del océano Pacífico. Su clima es templado y principalmente seco, con gran cantidad de días soleados a lo largo de todas las estaciones (más del 90% del año se cuenta con cielos despejados).

Las precipitaciones anuales varían entre 150 – 220 mm y son más frecuentes durante la primavera y el verano. En invierno dichas precipitaciones pueden originar nevadas leves en el llano y fuertes nevadas en alta montaña.

Las condiciones climáticas -amplitud térmica y baja humedad relativa- son muy favorables para el cultivo de la vid porque permiten una óptima maduración de los granos con gran sanidad natural.

Los suelos de Mendoza son originados principalmente por la desintegración y descomposición de las rocas y minerales de la cordillera, es decir, derivan de materiales que no se formaron allí sino que fueron acarreados por acción del viento o el agua de los ríos.

En las áreas cultivadas cerca de los grandes ríos, predominan los suelos aluviales en los niveles altos y de mayor pendiente, y aluvio-lacustres en las áreas con relieves menos acentuados y más alejadas de la cordillera.

Hay una gran heterogeneidad de texturas en los suelos, incluso en distancias muy cortas, los cuales pueden cambiar de un perfil arenoso a limo-arcilloso, en pocos metros; o encontrar rocas superficiales en contraste con rocas a mayor profundidad en calicatas realizadas muy cerca una de otra. La presencia de piedras es notable; se caracterizan por ser cantos rodados, de tamaños variables, apareciendo con mayor abundancia en las zonas del piedemonte mendocino.

La principal fuente de agua para riego es el deshielo, agua pura de la cordillera de Los Andes que se distribuye a través de un milenario e ingenioso sistema de canales y acequias ideados por los pueblos originarios llamados Huarpes. De acuerdo con los turnos de riego, se decide su utilización inmediata para el riego superficial o se acumula en reservorios para su posterior uso, con la posibilidad de manejar la cantidad y frecuencia del riego según el momento fenológico y el criterio de los agrónomos.

Otra fuente de riego es la extracción de agua alojada en acuíferos subterráneos.